Algodones de azúcar, tan esponjoso como una nube

En aquellos días de infancia, no había nada mejor que una salida al parque, al zócalo o a alguna feria que se estuviera realizando, de pronto, veías venir al vendedor de algodones de azúcar, quien se ganaba tu gusto por los divertidos colores de sus productos, razón suficiente para obligar a tus padres a comprarte uno.

Los algodones de azúcar son una de las golosinas más tradicionales que puedes encontrar en la calle, existen pocos lugares en el mundo donde este dulce no es querido, siendo la delicia de todos y de las pocas cosas por las que vale la pena quedarte con todas las manos pegajosas por el dulce.

En caso de que alguna ves te hayas preguntado cómo se hace, bueno, aquí te va la explicación.

Primero necesitamos de la tradicional máquina de feria, algo parecido a una tolva, la cual cuenta con un recipiente circular y de un pequeño núcleo que gira impulsado por un motor.

En el núcleo se encuentra un pequeño hueco en el que se vierte su ingrediente principal, la azúcar, además de colorante rosa. Gracias a la fuente de calor que se ubica abajo de este hueco, la azúcar se va derritiendo hasta hacerlo líquido, mientras un motor pone en marcha el sistema de hilado.

Esto se debe al efecto de fuerza centrífuga, que hace salir el azúcar derretido por pequeños orificios y que da forma al hilo. Para poder mantener esta forma, antes de recoger el azúcar, se debe esperar a que se enfríe y solidifique.

Como sabemos, la telaraña resultante se colecta y se utiliza una varilla o cono para darle su forma y poder disfrutar del tan conocido algodón de azúcar.

Básicamente la máquina hace que todo el proceso sea bastante sencillo, y en caso de que te lo preguntes, la invención de esta máquina se dio en 1897, realizada por William J. Morrison y John C. Wharton, originarios de Tennessee, Estados Unidos. Su invención llegó a la cumbre en la Exposición Universal de Saint Louis, Estados Unidos, de 1904, donde se estima que vendieron cerca de 68,655 máquinas.

Como último detalle, los algodones de azúcar también tiene un Día Mundial, pocas cosas realmente no tienen uno y en el caso de los algodones se trata del siete de diciembre.

Los algodones de azúcar forman parte de la imagen de la ciudad, su irrepetible sabor y su divertido color hace que el comerlo sea regresar a aquella época donde pocas cosas importaban y el comer dulces era un verdadero deleite.

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